ReIluso

Iluso, pensó que si, en vez de aplastar a la asquerosa, pero inocente, cucaracha; la cogía de las antenas y la soltaba por la taza del wáter; evitaba así la realidad del pobre insecto. Sin pensar que de esa manera lo único que conseguía era pasar de aplastante a real.

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Los tendederos, de Adrián Gastón [3]

Aún están a tiempo de conseguir y degustar LOS TENDEDEROS, libro de relatos mínimos en su extensión pero grandes en sus propuestas, de Adrián Gastón (pronto pasarán por procesos editoriales y posiblemente salgan del circuito de lo gratis aquí).

Ciencia ficción, surrealismo, paranoias, asesinatos, orientalismo… Todo un universo original y curioso para el disfrute del lector. Sí, es ficción, no entren en pánico, ¿o sí? Porque por sus resquicios se escapan notas irónico-críticas a la frialdad de este nuestro siglo.

Una breve reseña de los relatos del 19 al 28:

LA EDAD DE ROBERTO  (Page 80): no se sabe que es más  terrorífico, si lo que no se cuenta –ese encierro al estilo La Habitación (LAbrahmson,2015)- o lo que se narra, esa lucha despiadada contra una sociedad conformista y, lo peor, conformada, que no entiende de historiales personales y que hace pasar a todo ser viviente por los esquemas estándares de la uniformidad. A tener en cuenta, la literatura, Neruda y otros valores, que salvan a nuestro protagonista de la locura total.

DESLIZATE EN EL FUEGO (Page 85): los misterios de la criogenización, donde todo lo que se despierta puede ser maligno, sirven para contar como, nosotros, los que recibiremos a los congelados, nos comportamos a veces más estúpidamente que los que dejan experimentar con sus vidas. Miedos infinitos al futuro, no asunción del papel liberalizador del pasado, y cierta ironía capitalista y pop impregnan el relato.

PADRE (Page 92): tanto la abuelita narradora, como los personajes del cuento que la anciana cuenta, dan pavor! Porque no sabemos nunca qué son, quienes son, qué pretenden… Y como contraste: ternura, porque la narración tiene el sabor añejo de los cuentos de toda la vida, con las abuelitas de siempre.  ¡Cuidado! AGastón nunca dice todo a la primera, y en la sorpresa esta el riesgo del relato.

EL AGUANTE (Page 96): una monja exorcista y un púber ¿? Dejemos el misterio para el lector, porque aquí la bandera no es un trapo, el asta no es una sujeción de una bandera, y la perfección que se pretende mostrar al público presente, en este acto institucional o académico, es la metáfora perfecta de un estado político, si se me permite, demoníaco.

LAS APARECIDAS  (Page 100): qué pasaría si los asesinados volvieran a la vida? A esta nuestra vida, presente de redes sociales y virilización de todo y todos, para clamar a veces venganza y a veces consuelo? Finísimo humor negro también en estas páginas de apariciones y vendettas.

LAS MIL GRULLAS (Page 104): es, quizás, con su orientalismo, el relato más dulce de todos hasta el momento. Pero no se dejen engañar: la bomba de Hiroshima y sus consecuencias silenciadas, la familia y sus rencillas por cuestiones monetarias, la mentira en las relaciones de adultos… hacen que los miedos sigan acompañándonos sí o sí, como a los protagonistas en cualquiera de sus actos.

TODO TERMINA QUE ES UN SUEÑO (Page 108): y así es, el autor no miente, pero: ¿Quién sueña? ¿Qué se sueña? ¿Cuándo? Son las cuestiones más importantes de este particular After Hours (MScorsese,1985) donde la lujuria, el sueño húmedo y los bajos ambientes se mezclan poéticamente por un lado y terroríficamente por otro (la mirada y el dolor vuelven a tener protagonismo).

LA CASA DE ORLANDO (Page 111): entre surrealismo, al estilo de Giorgio de Chirico, en cuanto a la escenografía, un pequeño homenaje a Dorian Gray (a huir de DGray para ser más exactos) y los avatares que la soledad trae consigo. Todo dentro de un estilo tan minimalista que es quizá lo que perturba:  la escasez de elementos y como estos son tan dañinamente significativos (un enano, un espejo, un beso…).

TE ESPERO EN EL TECHO (Page 113): mini relato, de la sorpresa angustiante a las respuestas de una sociedad de consumo más perversa si cabe. Todo en una sola página.

LOS ENDOS (Page 114): podría funcionar como una brillante secuencia de inicio de serie tv o saga literaria. En un mundo donde “la conciencia finalmente había evolucionado”. Acción, futurismo, distopía, y esas notas de cotidianidad y de “aquí no pasa nada” propias del estilo de Adrián Gastón.

Continuará…

 

La verdadera historia del verbo MeGustear

Lo primero es conjugarlo, permítanme que lo haga sólo en presente de indicativo, creo que bastarà: Yo megusteo, Tú tegusteas, Él legustea, Nosotros osgusteamos, Vosotros vosgusteáis y Ellos lesgustean.

Es el verbo que más se utiliza en redes sociales y se aplica continùamente: sobre fotos, memes, pensamientos compartidos, chorradas miles, deseos de bonanza, estados de ánimo, vacaciones, comidas, ideales políticos, religiosos, ropa, físico…, y otras cosas-baúl-como-la-misma-palabra-cosa.

A mí meGustaría que el verbo también se conjugara verdaderamente con las personas que vienen de otros países no tan agraciados en “libertades” (que no sueños), donde la ley de la jungla se juega con otros factores que no siempre terminan en una multa o en la condena y el encierro del débil, sino con la muerte, o la ignominia y la miseria (la muerte en vida, la vida sin vida, la muerte).

Frivolizando un poco, también es un verbo que serviría para porteros de discoteca, en el aprobado a su máster del Reservado Derecho de Admisión, aunque fuese por simple empatía, como esos amigos sin amistad que uno hace en las sociales redes. O, y aquí habría que conjugar el verbo Psicoanalizar:

Yo psicoanalizo, Tú psicoanalizas, Él psicoanaliza, Nosotros… ¿?, no, No…

No creo que los grupos puedan psicoanalizar nada de un individuo, creo que este verbo sólo sirve para las tres primeras personas. Porque, al ser aquello de aproximarse a la psique del otro, una tarea unitaria, al realizarse en manada o tribu sería, aparte de cobardía, un poco sectario, y entonces ese grupo debería tener un líder, y… en fin, no creo que pueda darse psicoanalizar en grupo, es decir, que un grupo se ponga de acuerdo en lo que sucede en la mente de alguien, vaya. Sería como en la infancia cuando te acercabas a alguien con tus garabatos y todos te decían:

Qué bien pinta el niño

Sabiendo perfectamente el niño que era una gran mentira.

 

TriBiopics

Odiosas las comparaciones:

Rocketman (Dexter Fletcher,2019) tiene un mejor guión (Lee Hall) que Bohemian Rapsody (Bryan Singer,2018); creo que en el intento de biocinematografiar a  Elton John, el personaje se deja querer más porque se nos desnuda más que en la película donde se intenta algo parecido con Freddie Mercury; y ambas me han gustado bastante, por el género, el musical, porque recorrer musicografías de toda una vida en tan solo un par de horas y poder disfrutar de la imagen y de los sonidos es un placer para la vista, el oído y, cómo no, el pensamiento, literario o vivencial.

El guion de Rocketman está muy integrado con la vida del personaje-persona, crece junto a él, y su música y letras son tan o más importantes que sus experiencias vitales, quizás no se entienden lo uno sin lo otro: pura poesía del vivir, narrada al estilo Clásico del musical (hablo, canto, grito, canto, me enfado, canto…). Sin embargo, el guión de BRapsody parece querer llevarnos directamente al clímax, a esa recreación (magnífica por otro lado), de una representación de otra representación que tuvo lugar en los escenarios del tema que da título a la película; además de obviar la parte dura de la vida del líder de Queen; al contrario que Rocketman que nos lleva en su clímax a una reconciliación espléndida del personaje con la persona que fue, con la que es y con la que posiblemente será (los datos biográficos finales son un poco demasiado políticamente correctos para mi gusto, pero creo que se entienden bastante bien viniendo de donde venimos durante toda la película).

Dicen que falta otra parte de la vida de FMercury y de Queen, en Rocketman se abre y se cierra el círculo casi definitivo de una vida y una carrera, no es documental, es un musical y el guionista sabe que puede jugar con ello y eso hace para el disfrute del espectador; porque, a diferencia del AÚN MÁS magistral biopic de Amy Winehouse, Amy, la chica detrás del nombre (Asif Kapadia, 2015), el guionista de Rocketman sabe que no documenta, que solo re-crea, que poder emocionar con la ficción, con la re-presentación, es cosa difícil, tarea que en el documental está casi asegurada, porque hay que ser muy insensible para ver una vida truncada y no gritar por dentro, humanamente se trata casi de nuestra propia existencia (salvando siempre distancias y personalidades, claro).

PensAluminio

Las ventanas de aluminio (al menos las de los años 90, las actuales no lo sé) tienen en sus laterales unas finas varillas con pelos o texturas rugosas que fueron diseñadas, a mi parecer, para que las mismas (las ventanas, digo) en sus continuas idas y venidas, abrir y cerrarse, cerrar y abrirse, entreabrir, entrecerrar… no se provoquen entre ellas enganches que las acaben inutilizando y haciéndolas inservibles.

Para mí es una metáfora perfecta de la función del pensamiento en el ser humano.